Eça de Queriroz
Nace en Póvoa de Varzim (1845), el pueblo al norte de Oporto desde donde Héctor y yo iniciamos el Camino de Santiago en el verano de 2010, última parada del metro. El día anterior lo pateamos, pueblo costero y turístico. Recuerdo el viento helado en pleno agosto, y las filas de toldos multicolores donde los bañistas se guarecían. Había una feria del libro y comimos algo ligero frente al paseo marítimo.
Al día siguiente no aguardamos el autobús que debía llevarnos a Rates, lugar de inicio de nuestra ruta por tierra, y comenzamos allí mismo la marcha.
Alves & Cía.
Godofredo y Machado son dos socios de una empresa de comercio con las colonias portuguesas en África. Es un día muy caluroso de julio. Godofredo llega a la oficina, pero su noble, galán, y dinámico socio no está. Decide sorprender a su mujer Lulú al caer en la cuenta de que es el dia de su aniversario de bodas. Llega a su casa y encuentra la puerta abierta, un descuido de la criada que ha bajado a la confitería. Al entrar escucha un murmullo y se dirige hacia él descubriendo a su mujer en brazos de su socio y amigo Machado. Este se marcha aprovechando el desconcierto del marido despechado. Se suceden las escenas de dolor y vértigo, la feliz estabilidad familiar y burguesa se tambalea. Godofredo decide mandar a su mujer con su padre, y enviar una cita a su rival para dirimir el asunto. Al día siguiente, domingo, se reunen en la oficina. El marido le propone echar a suertes quien se va tirar un tiro a la cabeza. El amante lo trata de loco y lo invita a que elija la forma del duelo a muerte que decida él.
Días de angustia. Elijen a dos testigos para negociar el duelo. Estos lo convencen en una ceremoniosa reunión, todos nobles y acaudalados, de que no es preciso llegar a un trágico final. Convencen al marido para que deje pasar el tiempo. Machado se irá de viaje durante unos meses y a su regreso iniciarán su relación meramente profesional y neutra, olvidando los lazos de su vieja amistad. También su mujer se irá de vacaciones con su familia, veraneo que será costeado por él.
El tiempo pasa, y lo que en aquel domingo nefasto parecía el final de la seguridad burguesa, el final de la vida del hombre correcto, se va suavizando con el paso de los días. Machado reaparece en la empresa y mantienen una distante cortesía. Su mujer regresa también con él a su casa, que en ese periodo de separación se ha convertido en un zafarrancho donde las criadas se han relajado en exceso. La vida vuelve a su cauce ordenado. Incluso mujer y amante se vuelven a encontrar a la salida de un teatro, y ambos se ven distantes y diferentes, y su aventura un mal sueño. Con los años se vuelven vecino inseparables, y Godofredo ya en el declive comenta aquel episodio con su querido Machado, si las cosas hubieran llegado a la sangre, si la historia se hubiera teñido de tragedia.
Días de angustia. Elijen a dos testigos para negociar el duelo. Estos lo convencen en una ceremoniosa reunión, todos nobles y acaudalados, de que no es preciso llegar a un trágico final. Convencen al marido para que deje pasar el tiempo. Machado se irá de viaje durante unos meses y a su regreso iniciarán su relación meramente profesional y neutra, olvidando los lazos de su vieja amistad. También su mujer se irá de vacaciones con su familia, veraneo que será costeado por él.
El tiempo pasa, y lo que en aquel domingo nefasto parecía el final de la seguridad burguesa, el final de la vida del hombre correcto, se va suavizando con el paso de los días. Machado reaparece en la empresa y mantienen una distante cortesía. Su mujer regresa también con él a su casa, que en ese periodo de separación se ha convertido en un zafarrancho donde las criadas se han relajado en exceso. La vida vuelve a su cauce ordenado. Incluso mujer y amante se vuelven a encontrar a la salida de un teatro, y ambos se ven distantes y diferentes, y su aventura un mal sueño. Con los años se vuelven vecino inseparables, y Godofredo ya en el declive comenta aquel episodio con su querido Machado, si las cosas hubieran llegado a la sangre, si la historia se hubiera teñido de tragedia.
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